
La flor de la pasión,
passiflora o pasionaria de la familia passifloraceae es una planta notable
por su sólido desarrollo, su fruto es delicioso y sus flores son bellas, únicas
y estructuradas. Los primeros misioneros españoles que viajaron a Sudamérica,
de donde es originaria la mayoría de las especies de esta planta, usaban las flores
para ilustrar la historia bíblica de la crucifixión en su intento por llevar el
cristianismo a los indígenas. El anillo de filamentos multicolor simbolizaba la
corona de espinas; la columna que está en el centro de la flor, el poste de los
tormentos; los estambres representaban las cinco heridas y así sucesivamente
cada uno de sus rasgos fue tomado como símbolo de la pasión de Jesucristo.